Gorrito para la salud de las ojeras del bebé

Preservar y proteger la audición del bebé

Los bebés son delicados en muchos sentidos. Sabemos que es importante mantener apoyada la nuca de un bebé para sostenerlo y que nunca debe dejársele desatendido. ¡Bien, las orejas de los bebés también merecen toda tu atención!
Proteger la audición de un bebé es esencial. Ahí van nuestros consejos para proteger y cuidar la audición de tu pequeñín.

¿Qué nivel de ruido es peligroso para los bebés?

El nivel de ruido de una conversación normal es de unos 60 decibelios, un nivel seguro para los bebés. Ningún ruido por debajo de 80 decibelios debería afectar negativamente a la capacidad auditiva del bebé.

Sin embargo, los ruidos superiores a 80 decibelios pueden causar daños. Algunos juguetes infantiles tienen emiten ruidos por encima de los 80 decibelios y, por lo tanto, pueden afectar a la audición de tu bebé si escucha el sonido repetidamente cerca de su oído.

Es importante proteger los oídos de tu hijo de ruidos fuertes e imprevistos, tales como los producidos por ciertos trabajos de construcción o alarmas contra incendios, así como de ruidos en entornos intrínsecamente ruidosos, como cines, fuegos artificiales o eventos deportivos.

¿Por qué los oídos de los bebés son más sensibles que los de los adultos?

Porque los oídos de un bebé tienen un canal auditivo más pequeño que el de un adulto, o incluso que el de un niño algo mayor.

Esto implica que la presión sonora que entra en el oído del bebé sea mayor. De hecho, un bebé puede percibir un sonido 20 veces más fuerte que un niño mayor o un adulto. Las pérdidas auditivas son acumulativas e irreversibles. La fatiga auditiva repetida puede conducir a una pérdida auditiva permanente.
Por lo tanto, es absolutamente esencial proteger a su hijo de los ruidos fuertes

Pulsa el botón Mute o, al menos, baja el volumen.

Puedes evitar fácilmente que la audición de su bebé se deteriore: si algo es demasiado ruidoso, baja su volumen si es posible, o aleja al bebé de la fuente del ruido.
Aplica estas estrategias a un televisor atronador, a un martillo neumático en el recorrido de su paseo habitual…

Haz una prueba de sonido de los juguetes de tu hijo: colócalos contra la oreja y luego a unos 30 cm de distancia. Si es demasiado fuerte para ti, también lo es para tu hijo.
Elige juguetes que ofrezcan la posibilidad de bajar el volumen. Para reducir el ruido, cubre el altavoz con cinta adhesiva. Y si el sonido no es esencial para el juego, quítale las pilas o enséñale a mantener los juguetes ruidosos alejados de sus oídos y desactiva con frecuencia el sonido para que sus oídos se recuperen.

Si os veis obligados a llevar a vuestro bebé a lugares particularmente ruidosos, considerad el uso de unas orejeras, protege-oídos o cascos anti-ruido. Ofrecen una protección eficaz al reducir significativamente los ruidos fuertes o incluso al aislar notablemente los oídos del bebé, dependiendo de la orejera elegida.